La guía de referencia de los préstamos con garantía hipotecaria II

En el artículo anterior vimos las principales diferencias entre los préstamos con garantía hipotecaria y las hipotecas, dos productos que parecen similares pero con conceptos muy distintos y que a menudo se confunden.

Principales características de los préstamos con garantía hipotecaria

Con los préstamos con garantía hipotecaria, se pueden obtener importes muy elevados de dinero, superando las decenas de miles de euros en muchos casos, y se conceden a muy largo plazo respecto a un préstamo personal: más de 10 o 15 años es lo habitual.

Respecto a los intereses, se mantienen en la línea de los préstamos personales, así que la tasa de interés aplicada es más alta que en otros productos como las hipotecas (que sirven en exclusiva para la compra de una vivienda, como hemos comentado más arriba).

Los préstamos con garantía hipotecaria los concede cualquier entidad financiera, tanto bancos como prestamistas privados.

Además, en muchos casos, las entidades permiten un periodo de carencia inicial que, aunque encarecerá el coste del préstamo, puede ser útil para avanzar los primeros años con otros gastos.

Los préstamos con garantía hipotecaria no se pueden considerar préstamos rápidos: a pesar de que se pueden solicitar por internet, el proceso se suele alargar durante varios días ya que la entidad debe verificar la información de la vivienda en el Registro de la Propiedad, el valor de la misma, las cargas, y finalmente constituir el préstamo con garantía hipotecaria (ante notario).

Por último, es recomendable contratar algún tipo de seguro que cubra posibles contingencias durante el largo plazo de pago que se prolongará el préstamo con garantía hipotecaria.

Solicitud de préstamo con garantía hipotecaria con ASNEF u otras circunstancias

Como hemos argumentado, este tipo de garantía hipotecaria permite que incluso personas con un mal historial crediticio puedan solicitar grandes sumas de dinero. En estos casos, la financiera no tendrá en cuenta si la persona está en ASNEF, en un fichero oficial de morosos, o tiene otras deudas pendientes (de hecho, se puede utilizar y se utiliza a menudo este préstamo para refinanciar o reunificar deudas).

Sólo será necesario que la persona sea mayor de edad y tenga una vivienda en propiedad a su nombre, libre de cargas y/o con un 80% de la hipoteca actual liquidada. Deberá acreditar todo esto documentalmente. No se suele exigir que se tenga nómina u otros ingresos regulares, pero eso depende de cada entidad.

Parecen, pues, productos ideales para personas que no consiguen financiación por otras vías o que ven sus solicitudes siempre denegadas.

Lo que puede suceder en caso de demora o impago de un préstamo con garantía hipotecaria

Un préstamo con garantía hipotecaria puede ser una ayuda en situaciones difíciles, permite conseguir dinero cuando no parece que haya ninguna otra vía. Sin embargo, hay que estudiar la capacidad de devolver el dinero con seguridad y realismo, porque se pone en riesgo la vivienda.

Dicho esto, es importante remarcar que otorgar la vivienda como aval o garantía de un préstamo tiene un riesgo inherente en tanto que una demora importante y sostenida en el pago de las cuotas o directamente un impago podría facultar a la entidad financiera a dirigirse a instancias judiciales para embargar de forma rápida la propiedad. Si eso sucede, el titular del préstamo podría acabar perdiendo la casa.

Si bien esta situación sólo se produce en el peor de los casos, una demora o un impago acarrean penalizaciones, costes adicionales e intereses de demora. Si se dan estas circunstancias incómodas o la economía doméstica alcanza un nivel grave de sobreendeudamiento, la solución suele ser hablar con la entidad y renegociar los términos del préstamo para buscar un camino de salida que evite las peores consecuencias.