de Miguelactualizado

¿Necesitas financiación para comprar un vehículo o pagar una factura más elevada de lo esperado? ¿Quieres abrir un pequeño negocio y necesitas dinero con el que hacer frente a los gastos?

Actualmente existen infinitas posibilidades de financiación al alcance del usuario, a través de internet y sin moverse de casa.

Sin embargo, entre tantas y variadas opciones, puede resultar difícil encontrar la solución de financiación que se adapte mejor a tus necesidades y tu situación personal.

Los préstamos personales online y las líneas de crédito son dos soluciones de financiación muy populares y a la vez muy diferentes, por lo que es importante que conozcas las condiciones, ventajas e inconvenientes de cada una de ellas antes de decidirte.

El objetivo de este artículo es presentarte las características de los préstamos personales y las líneas de crédito y ayudarte a determinar en qué situaciones es una buena idea solicitar uno u otro.

¿Qué es un préstamo personal online?

Un préstamo personal online es un producto de financiación cuya solicitud se presenta completamente a través de internet, sin necesidad de acudir a reuniones, contestar a preguntas intrusivas o presentar gran cantidad de papeleo.

El hecho de que se defina como préstamo personal hace referencia a que la entidad prestamista no solicitará la presentación de una garantía de pago (como un aval o una vivienda) sino que esta será la propia persona del solicitante y sus bienes presentes y futuros.

Esto significa que, para concederte un préstamo personal, la entidad prestamista no te requerirá un aval, sino que tendrá en cuenta tu situación económica, como tus ingresos y tus gastos mensuales, para asignarte un factor de riesgo.

Este factor de riesgo determinará el riesgo de impago asociado a concederte un préstamo, por lo tanto, condicionará si tu solicitud será o no aprobada, y en caso de que lo sea, influenciará si los intereses de tu préstamo serán mayores o menores.

La gran mayoría de los préstamos online son considerados préstamos personales, pues en muy pocos casos las entidades solicitan la presentación de un aval como garantía de pago.

En cuanto a sus características, por lo general, la cantidad máxima a solicitar con un préstamo online es algo menor que la cantidad ofrecida por los bancos convencionales, al igual que la duración.

Sin embargo, esto se debe a la mínima exigencia de requisitos y documentación impuesta por las entidades online en comparación con los bancos convencionales.

Por otro lado, los intereses asociados a los préstamos online son en general similares a los de los préstamos bancarios, excluyendo los préstamos online urgentes o con ASNEF, pues estos tendrán unos intereses mucho más elevados.

¿Qué es una línea de crédito?

Mientras un préstamo online se define como una cantidad fija de dinero que se transfiere al usuario en un solo pago y durante una duración determinada, una línea de crédito es un producto financiero que no cuenta con una cantidad fija ni con un pago fijo.

Una línea de crédito es una cuenta abierta con una cantidad límite de la que el usuario puede disponer donde y cuando lo desee.

Así, el usuario puede acudir a la línea de crédito para hacer uso del dinero que necesite durante un periodo de tiempo establecido (generalmente un año) hasta llegar al límite de crédito, pagando únicamente por la cantidad de dinero utilizada.

Sin embargo, hay que recordar que además de pagar un interés por la cantidad utilizada, la entidad prestataria solicitará que pagues ciertas comisiones por la cantidad total de la que dispones.

¿Cuál de las dos opciones debo elegir para mi situación?

Solo tú puedes decidir cuál es la mejor opción para ti dependiendo de tu situación financiera así como de la finalidad del dinero. Sin embargo, existen ciertos casos en los que una de las opciones puede resultar una mejor idea.

Por ejemplo, será buena idea solicitar un préstamo personal online cuando tengamos una cantidad fija en mente, es decir, cuando contamos con la información de cuánto dinero necesitamos y tenemos claro para qué vamos a usar ese dinero.

Así, cuando queremos saldar el pago de una factura, sufragar una reparación o comprar algún electrodoméstico costoso para casa, solicitar un préstamo puede ser una mejor opción.

Por otro lado, debemos solicitar un crédito si no sabemos la cantidad de dinero que necesitamos, o si los pagos van a ser constantes durante un periodo de tiempo.

Será este el caso si deseamos, por ejemplo, realizar el pago de una reforma en nuestra vivienda o vamos a abrir un pequeño negocio que necesita financiación constante.

¿Quieres conocer más acerca de las dos opciones, y conocer cuál es mejor para tu situación? Te mostramos una guía visual para ayudarte en tu decisión.

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