Pagar deudas o ahorrar: la gran decisión

Pagar deudas o ahorrar

Cuando tenemos que hacer frente a una deuda, corremos el peligro de entrar en un auténtico círculo vicioso. Tenemos que satisfacer los pagos en un determinado plazo y a veces nos vemos obligados a hacer malabarismos contables. Parte de nuestros ingresos quedan ‘hipotecados’ con esa obligación y los intereses que genera y debemos ser astutos para equilibrar nuestras finanzas.

¿Eres de los que piensa que no hay espacio para el ahorro mientras haya una deuda? ¿Tenemos que ‘aparcarlo’ hasta abonar la última cuota? No tiene por qué ser así: una deuda no debería impedirte ahorrar, y los préstamos de Matchbanker pueden ser una gran ayuda en ese camino.

El «ahorro ideal», una décima parte o el 10% de lo que ganas

No hace falta que saques la calculadora para averiguar cuánto conviene que ‘reserves’ cada mes.

Los expertos aconsejan empezar a ahorrar desde el momento en que nos incorporamos al mercado laboral. El porcentaje de renta que debemos ahorrar cada mes aumenta cuanto más tardemos en empezar.

En otras palabras: a los 30 años, será suficiente con un 10% de tus ingresos –es la cifra estándar que aconsejan los entendidos–, pero si esperamos a los 40, o a los 50, ese porcentaje de ‘ahorro ideal’ puede multiplicarse. Ahorramos contrarreloj. Para asegurarnos un buen futuro, los españoles deberíamos ahorrar entre un 10 y un 20% de nuestras ganancias, pero ¿estamos cumpliendo con la recomendación de los expertos?

De acuerdo con un reciente informe con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el descenso en las rentas de los hogares españoles es la causa de que cada mes ahorren un 10,5% de sus ingresos, un nivel de los más bajos desde hace años. La respuesta del INE, a grandes rasgos, es que entra menos dinero en casa y hay más deudas que pagar que en otras épocas.

Pagar deudas o ahorrar

Primero, pagar; después, ahorrar

Según un estudio general, cuatro de cada 10 españoles no ahorra y sólo el 15% lo hace de forma periódica. Para ser mejor ahorrador, lo ideal es no tener deudas pendientes, pero mientras llega ese momento ideal, no desistas. Quizá sean una o varias deudas lo que te está impidiendo hacerlo a día de hoy, como a una gran mayoría de españoles.

Veamos los préstamos personales, la deuda. Una vez la eliminemos, podremos entregarnos al ahorro en cuerpo y alma. En primer lugar, analiza qué intereses tiene ligados esa deuda; cuanto más altos sean, más nos urge deshacernos de ellos. A menos cuotas (pagos más altos), menos intereses. Merece la pena hacer ese esfuerzo, ya que nos ahorrará una pequeña fortuna a largo plazo.

Te aconsejamos que intentes satisfacer tus pagos en períodos lo más breves posible –lo ideal, en 3, 6 o 12 meses– con nuestros presupuestos a medida como ‘hoja de ruta’.

Eso no conlleva obligatoriamente que te olvides de ahorrar mientras tanto, aunque deberás ser realista con tus posibilidades. Haz que liquidar la deuda sea una prioridad, aunque para eso tengas que reducir al mínimo posible tus propósitos de ahorro. Para eso, organiza mejor tus pagos con un presupuesto mensual. 

El efecto dominó

Supongamos que tu deuda tiene que ver con una tarjeta de crédito. Quizá te hayas planteado pedir un préstamo sin nómina para solventarlo, o una segunda hipoteca: esto hará que se reduzcan drásticamente los intereses y el tiempo en que tardarás en liquidar esa deuda. Sin embargo, esa solución no es la panacea. La falsa ilusión de vernos completamente liberados de esa deuda no debe hacernos olvidar que ahora tenemos otro frente abierto.

Hemos ampliado la hipoteca o avalado un crédito con nuestro coche o nuestro piso. Se impone una mente fría. La clave está en la disciplina y el compromiso con nuestras obligaciones. También puedes optar por realizar una transferencia de saldo entre tarjetas, si tienes varias. Escoge la que te ofrezca mejores condiciones –menos intereses, más flexibilidad– y traspasa tu saldo. Luego, saca esa tarjeta de tu cartera y no la uses en una temporada: así evitarás contraer nuevas deudas y esquivarás el efecto dominó.