Opciones para la refinanciación de deudas y préstamos

Es habitual en el día a día de la economía doméstica personal o familiar tener en marcha varios préstamos personales o deudas por distintas finalidades, desde un vehículo a una compra importante pasando por pequeños préstamos puntuales.

En momentos difíciles, esas deudas pueden acumularse, creando situaciones incómodas o de apuro y ante las cuales cualquiera podría verse en un momento dado. La situación actual, con cientos de miles de ERTEs (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo), con familias cobrando una prestación inferior a sus ingresos habituales y otras tantas familias sin prestaciones o con sus ingresos bajo mínimos, hacer frente a las deudas suele ser el último quebradero de cabeza que se necesita, incluso a pesar de las moratorias establecidas en las cuotas.

Sin embargo, una demora en el pago de las deudas o directamente un impago son escenarios incluso peores, porque implican gastos adicionales a asumir en forma de comisiones por penalización o los temidos intereses de demora, que en muchos casos aplican de forma diaria.

En estos casos, y para evitar el mal menor, puedes preguntarte si es posible mejorar las condiciones de dichas deudas o agruparlas para alcanzar una cuota que permita mayor comodidad a la hora de asumirla sin sacrificar el dinero disponible para llegar a final de mes. 

Así, se mantienen las deudas y las obligaciones de pago intactas, ajustadas a la nueva realidad de los ingresos familiares reducidos. Y, sin en un momento futuro la situación vuelve a mejorar a nivel laboral o personal, siempre se puede recurrir al pago anticipado para reducir cuotas o importe. Esa flexibilidad está ahí en todo momento.

En caso de plantear una refinanciación de deudas para acomodarlas a los ingresos familiares actuales, la principal alternativa pasa por refinanciar deudas y préstamos sin aval: te explicamos a continuación cómo se hace y las mejores opciones a las que puedes acceder.

¿Qué es refinanciar o reunificar deudas y préstamos?

Refinanciar deudas significa equilibrar y reestructurar los préstamos y créditos vigentes que tengas para adaptarlos a una nueva situación financiera diferente a la que tenías cuando los contrataste de forma inicial.

Esto permite mejorar las condiciones en aquellos casos donde asumir los pagos actuales representa un problema, o bien se ha producido un cambio en su situación personal o laboral que ha afectado el nivel de ingresos netos. El objetivo principal de la refinanciación de deudas y préstamos es evitar caer en situación de demora o impago, es decir, cuando no es posible soportar las cuotas de los créditos actuales y se corre el riesgo de ser inscrito en ASNEF.

Así, la refinanciación de deudas puede producirse mediante distintos mecanismos, aquí resumidos:

  • Reducción de cuotas
  • Reducción de intereses o del tipo (de fijo a variable o viceversa)
  • Agrupación de cuotas
  • Reducción de plazos

Tipos de refinanciación que existen

Dado que la refinanciación suele implicar un cambio en la estructura de los préstamos y créditos, una primera gran clasificación que se puede realizar entre los tipos de refinanciación depende de si se aportará alguna garantía o no para respaldar esta operación. Se conoce como reunificación de deudas dado que se trata de unificar las deudas actuales en una de sola:

Existen también dos opciones distintas adicionales a la reunificación de deudas, que son el cambio de condiciones de un préstamo vigente (una figura conocida como novación) tratando con la misma entidad que lo concedió, por un lugar, y en la subrogación por otro, que consiste en llevarse el préstamo a otra entidad que ofrezca mejores condiciones. 

Estas dos figuras, sin embargo, son más comunes entre entidades bancarias exclusivamente, y no responden a todas las casuísticas, además de que solucionan un único préstamo a la vez, de modo que habría que trabajar con cada deuda de forma individual con el consiguiente papeleo y tiempo invertidos.

La reunificación de deudas, en cambio, tiene la finalidad de agrupar los pagos actuales mediante la contratación de un nuevo préstamo personal único (sin hipoteca) o un préstamo hipotecario (con garantía). Conoce sus diferencias en este artículo.