Cuando parece que a los demás les va mejor que a ti

Todas las mañanas, un mismo ritual se repite, en los hogares de millones de personas en buena parte del mundo. Suena la alarma del móvil y automáticamente después de apagarlo se abren dos aplicaciones, mensajes para responder a lo que nos hayan escrito y redes sociales.

Una red social de fotos como Instagram nos va mostrando una secuencia de fotos, nuestro amigo se ha comprado un coche nuevo, el anillo de compromiso de nuestra amiga de la universidad tiene un diamante bien gordo, nuestro otro compañero del trabajo nos enseña vídeos de su cachorro haciendo monerías y nuestra amiga de la infancia está de vacaciones en un lugar exótico. Ante eso, nos preguntamos, ¿cómo pueden permitirse todo eso? ¿Han pedido un préstamo en Matchbanker para pagarlo?

La influencia de las redes sociales

Recientemente ha salido la noticia de una mujer en América que ha cancelado su boda, su presupuesto era de 60.000 dólares, que pensaba costear a cambio de solicitar 1.500 dólares como regalo a cada uno de los invitados. Lo de solicitar es una forma de hablar, si un invitado no estaba dispuesto a pagar esa cantidad, no estaba invitado a la boda.

Al final poco a poco los invitados se han ido rebelando y han decidido no atender la boda y no pagar su parte. La pareja se ha roto y ella escribió en Facebook criticando a sus amigos que no estaban dispuestos a pagar esa “pequeña” cantidad por un día especial que le haría sentir como una celebridad. Mientras un usuario que afirmó ser su primo acabó comentando que su prima parecía obsesionada con la vida de las famosas y su lujoso estilo de vida expuesto en Instagram, redes sociales y televisión.

No obstante, esto es un caso extremo, pero ¿cómo se consiguen permitir el estilo de vida nuestros amigos? Si somos trabajadores, hemos estudiado y nos sentimos afortunados de nuestro empleo bien pagado a pesar de la crisis ¿cómo lo consiguen?

Bueno, digamos en esa secuencia de fotos la gente comparte lo que considera. No comparten el préstamo que han tenido que coger para pagar el coche. No comparten que el anillo de compromiso ha hecho que se retrasen con el pago del alquiler, no comparten la deuda con tarjetas de crédito que han tenido que tomar para irse de viaje y no saben cómo van a conseguir pagar a la vuelta.

Nuestro éxito no debería de mirarse en ese sentido, sino que deberíamos de fijarnos en otros indicadores más serios.

La verdad del asunto

Según la Encuesta anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística, el salario anual promedio es de unos 23 a 25 mil euros por trabajador. Estamos hablando de cantidad bruta. Además, tengamos en cuenta que los jóvenes al tener menos experiencia suelen tener sueldos menores que los mayores, que ya tienen una posición más consolidada.

Asimismo, el patrimonio medio neto en España de las familias está por debajo de 300 mil euros no financieros (vivienda, coches, bienes materiales, negocios, etc.). La deuda media de una familia española es de 50 mil euros, superior para los menores de 35 años. Las hipotecas promedio se quedan sobre los 120 mil euros, pero eso sin contar grandes ciudades (Barcelona, Madrid) donde se dispara.

Que los demás ganen o gasten más puede ser cierto, pero tal vez estén recurriendo a préstamos en lugar de estirar de sueldo. Lo que vemos en redes sociales son pequeñas muestras que casi nunca cuentan toda la historia.